Blog mujeres · Escrito 2 · Memorias de motivación
¿Por qué debemos ser felices las mujeres de 50 años?
Lic. Gloria Ruth Torres Prieto · 12 abr 2023
Primero que todo, por amor y respeto a nosotras mismas. Porque llega un momento de la vida, puede ser unos años antes o unos después de los 50, en donde empiezas a cuestionarte, miras a tu alrededor y te encuentras sola… en el buen sentido de la palabra. Es decir, puedes tener a tu familia, un esposo, varios hijos con los que te ves y compartes, es decir, conservas la unidad familiar; o literalmente estar sola por múltiples razones, como ser divorciada, viuda o simplemente nunca tuviste esposo e hijos.
Llega este momento a la vida de toda mujer. Todas lo sabemos, casi lo vemos venir desde mucho antes, pero casi nunca tomamos las riendas de nuestra vida porque giramos en torno a los demás y por los demás, y de repente descubrimos que hemos dejado nuestra vida personal, social y afectiva de lado, dándole paso única y exclusivamente a todo lo que se nos pide externamente, nuestros hijos, esposo, madre, hermanos y el trabajo.
Todo el tiempo, y casi desde que nacemos, nos instalan el chip de víctimas, sufrimiento y sacrificio por la familia y por lo que nos toque vivir. Nuestras abuelas lo decían y ha pasado de generación en generación; el diálogo no existía, los diferentes puntos de vista tampoco, el amor no era sinónimo de respeto, equilibrio e igualdad, y la felicidad de una mujer no era valorada. Adicionalmente nos convertíamos en las administradoras, nutricionistas y planificadoras de todo lo que se hace, y además nos cargábamos la responsabilidad de que todos estuvieran felices.
Todos estos aspectos son favorables para educar niños sanos y felices, ¡lo cual es perfecto! Pero las falencias en la vida de la mujer cada vez se hacen más evidentes. ¿Quién piensa en la “mujer”, en su felicidad, sus logros personales, sociales, intelectuales y afectivos? Creo que en casa nadie lo piensa y es lógico, ya que quien debe despertar conciencia de sus necesidades y propósitos personales es uno mismo; tal vez no había mucho tiempo para esto.
Cuando nos llega el tiempo y el espacio para pensar en que realmente somos importantes para nosotras mismas, para la humanidad y para el universo, empieza la “magia”. Damos inicio y apertura a una nueva generación y a la evolución de nuestro ser y de todos aquellos que nos rodean. La madre, la mujer, siempre dice y cree estar bien, hasta cuando viene de nuevo la pregunta, ¿eres realmente plena y feliz? ¿Lo que haces te da plenitud, satisfacción personal, crecimiento espiritual y trascendencia?
Entonces es cuando descubres algo muy importante, que la única persona que puede encargarse de tu Ser eres tú misma. Es crear conciencia de la importancia de tu bienestar físico y mental, es tener la capacidad de entrar en ti y descubrir todo lo bello que tienes y cómo lo puedes disfrutar contigo misma y con los demás sin esfuerzo, sin sacrificios, sin dejar de amar y cuidar a tu familia, ya que cuando nos encontramos a nosotras mismas podemos evolucionar, trascender e iluminar a los demás con rayos de luz que surgen del amor y la paz que encuentras en tu corazón…
¿Dónde podemos buscar la felicidad?
Dentro de nosotras mismas. Debemos reeducarnos para no buscarla en el exterior ni en las personas que amamos. La clave está en disponernos, estar abiertas a recibir y desencastillarnos del núcleo familiar, ya que con facilidad nos desviamos y saturamos a los únicos seres que decidimos amar, a tal punto que los podemos alejar por exceso.
Es por eso que esa hermosa cualidad femenina de entrega debe abrir sus alas y expandir su corazón a nuevas personas, lugares y espacios en donde la plenitud y la realización personal sean el pilar de sus vidas, en donde el dar y recibir no dependan exclusivamente de tu núcleo familiar, aunque sea lo más importante para ti. La mujer es expresión de amor, nace para recibir pero se dedica solo a dar; esta es una de las razones por las que pierde su equilibrio. Debes estar dispuesta a recibir y pensar que mereces siempre lo mejor, que somos dignas de todo lo bello y amoroso que la vida tiene para nosotras y que surge desde el interior de nuestro ser y no de otras personas.
Debemos tener conciencia de los derechos que tenemos como seres humanos, el derecho a la privacidad y a expresar emociones, sueños, anhelos y frustraciones. En pocas palabras, a ser una mujer libre de espíritu y de pensamiento, en donde tú eres la autora y la guía de la vida que deseas llevar.
“Debes amar y ser amada sin perder tu identidad y sin entregar tu libertad.”
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